Responsabilidad de la educación financiera


Una persona es educada financieramente cuando tiene la capacidad de comprender el significado del dinero, el riesgo de su manejo, el valor para obtenerlo, la habilidad para administrarlo y la consciencia para gastarlo. Definiendo la consciencia como la facultad del ser humano para reconocerse a sí mismo y lo que le rodea y, de esta forma, reflexionar sobre ello. Adjetivo: (in)consciente. (1)

El tema de la educación financiera debe darse desde el hogar e incluirse como un buen hábito desde el mismo momento en que los hijos comienzan a pedir y exigir de sus padres y mayores aportes de dinero para sus primeros gastos, siendo este el momento propicio para explicarle cuál es el significado del dinero, el riesgo que tiene, la necesidad de administrarlo correctamente y el trabajo y esfuerzo para obtenerlo.

Aprender a valorar el dinero con sentido responsable y sin ambición es una disciplina que se forja desde temprana edad, la cual se inculca, además del ejemplo, con buenos consejos, hábitos de lectura y programación de gastos frente a los ingresos.

Es normal que las personas piensen que las finanzas las tienen controladas todo el tiempo, que eso de la quiebra es para los demás y, en este sentido, actúen como si nunca fueran a tener inconvenientes o dificultades económicas, convirtiéndose esto en un exceso de confianza que produce el desequilibrio económico incontrolado frente a un revés financiero, por insignificante que sea.

La función de la consciencia financiera se centra en analizar cómo afecta el manejo del dinero el comportamiento de las personas, cuáles son las las implicaciones y las consecuencias que tiene en su vida personal, en su familia y en su entorno social, con el fin de identificar las falencias para corregirlas y mejorarlas progresivamente.

Desde la consciencia financiera se postula al ser humano para que actúe en función de su rol respecto del entorno social en que se desenvuelve, de tal forma que tenga en cuenta que sus decisiones económicas no solo no afectan personalmente, sino a quienes dependen de él e, incluso, al círculo en el cual tiene incidencia. Bajo este entendido la persona podrá construir la base necesaria para la elaboración de su propio código de conducta que le sirva para regular su vida financiera.

Una persona consciente de su realidad financiera tiene la posibilidad real de advertir su situación futura y, en este sentido, puede adoptar las conductas necesarias para enfrentar situaciones que le resulten contrarias, de igual manera tendrá las herramientas suficientes para incorporar las medidas de choque y evitar un desastre económico total, por eso comprende que un momento difícil es pasajero y, que haciendo los ajustes a tiempo, no lo convierte en una tragedia.

A manera de conclusión es posible decir que la formación de la consciencia financiera aporta todas las herramientas para que el ser humano, de forma objetiva, auto regule sus actuaciones frente al manejo del dinero, de tal suerte que proteja, no solo sus intereses personales sino los de su familia y los de la sociedad, bajo la premisa de que todo lo que hace una persona afecta a todas las personas.

María Alejandra Silva Guevara

Abogada

Asesora en procesos de insolvencia económica. Negociaciones para la recuperación financiera de la empresa, comerciantes y personas naturales

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